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martes, 25 de octubre de 2016

Treinta años después

Continuamos publicando descripciones de ese instituto abandonado. En este caso damos las gracias a Mario Díez, del 4.3.




"Y allí estaba... El sitio donde hace cuarenta años tuve tantas experiencias nuevas, desde risas con amigos hasta llantos tras suspender: aquel sitio era el instituto.
Las paredes, que antes eran blancas y amarillas, habían cobrado un color grisáceo y en alguna de ellas había grafitis. El suelo en muchas zonas estaba destrozado, las luces se habían caído, por eso había cristales por el suelo. La gente había roto las ventanas y tenía pinta de que en algún momento habías sido habitado por algún vagabundo, ya que había ropa, alguna jeringuilla, colchones... Esto, a simple vista, parecía algo tenebroso, destruido, oscuro; pero a mí me daba otra impresión, ya que recordaba todos los momentos que viví allí."



domingo, 16 de octubre de 2016

INSTITUTO ABANDONADO.

Aquí tenemos una nueva publicación vuestra. En este caso, el texto es una descripción subjetiva de un instituto abandonado que ha escrito Lucas Gandoy, del 4.3.

"Vuelvo a mi instituto. Han pasado veinte años y todavía recuerdo mi ruta. Bajaba la desgastada cuesta y subía en dirección al patio.
Todo ha cambiado. La vieja cuesta ahora no es más que un gran montón de escombros de fábrica. Hay grandes bloques de hormigón armado y oxidadas vigas de varios metros.
La valla, que tanto mirábamos, deseosos de que cayera, no eran más que cuatro o cinco palos metálicos en torno a la antigua entrada.
Accedí al patio y pude ubicar perfectamente todos los elementos que usábamos para pasar los recreos. Las cuatro altas canastas que lucían antaño estaban caídas. Las porterías no eran más que dos montones de chatarra inservibles con redes roídas.
No pude pasar de allí. El edificio estaba derruido y solo se podían avistar algunas mesas verdes roñosas y una vieja puerta que, algún día, habría cerrado alguna clase donde quizás hube estudiado."

Disfrutad de la lectura. Gracias, Lucas.