El pasado mes de diciembre, los alumnos de Teatro de 4º de la ESO hicieron una visita a los Teatros del Canal. Durante casi dos horas recorrieron diferentes espacios y una guía les fue explicando todo los que veían: el moderno edificio de cemento, cristal y madera del arquitecto Juan Navarro Baldeweg; las diferentes salas (la roja, la verde y la negra) con sus escenarios dotados de las más modernas técnicas teatrales; la utilería y vestuarios de los montajes de las obras que se estaban representando; los camerinos... Pero lo más emocionante fue entrar en la sala de ensayos donde estaba la gran bailaora María Pagés. Nos recibió amablemente y nos explicó muchas cosas sobre los palillos (castañuelas), sobre sus batas de cola... Sin pensárselo dos veces, se puso una de ellas y nos regaló un baile. Fue un momento mágico. De todo ello queda aquí memoria en imágenes.
Y ahora, el ensayo de María Pagés solo para nosotros:
domingo, 21 de enero de 2018
martes, 9 de enero de 2018
CERTAMEN LITERARIO PUENTE DE VALLECAS
Esta año, bueno, el año ya pasado, la Junta de Distrito del Puente de Vallecas organizó un certamen literario bajo el lema "Tu mundo en igualdad" y dirigido a los alumnos de los centros escolares públicos de la zona. Varias veces aparecieron por nuestro instituto o nos llamaron telefónicamente para traernos la convocatoria, para insistir en que participaran nuestros alumnos. Pero cuesta tanto que escriban...
Sin embargo, Lucía, una joven y entusiasta profesora de nuestro departamento, supo animar a dos de sus alumnas a que participaran y... ¡se llevaron un premio! Ana y Andrea, de 3º de la ESO, habían escrito un precioso poema. Aquí lo tenéis.
ANA REDONDO OLMO Y ANDREA HERNÁNDEZ PADILLA
Sin embargo, Lucía, una joven y entusiasta profesora de nuestro departamento, supo animar a dos de sus alumnas a que participaran y... ¡se llevaron un premio! Ana y Andrea, de 3º de la ESO, habían escrito un precioso poema. Aquí lo tenéis.
NI UNA MÁS
Una lágrima derramada, una voz ahogada,
un clamor omitido, un dolor sufrido,
se abandonan en la memoria de aquella sociedad
ciega por una justicia
inexistente.
Una mirada vigilante, una fuerza quebrante,
un odio abrumador, un irritante olor,
fracturan en pedazos un corazón, desgastado
de insultos, ignorante de lo que es amor.
Una dignidad encarcelada, una vida destrozada,
un sentimiento olvidado, un deseo no preguntado,
son víctimas de esa
inseguridad machista poderosa
que aguarda el momento de ese “ni una más” definitivo.
Este poema lo hemos hecho con el objetivo de que aquellas
mujeres a las que les están robando la vida, la voz y la valentía no pierdan la
fuerza y saquen el inmenso coraje que seguro que tienen, pero que desconocen.
Una mujer no es peor ni mejor que un hombre y, por lo tanto, debería tener las mismas oportunidades, los mismos derechos y el mismo respeto
que ellos.
Vivimos en una sociedad que no es igualitaria para ambos
sexos pues son clasificados como géneros por los cuales son definidos injustamente, por
eso creemos que esto debe acabar, y los
únicos que podemos hacer esto posible somos nosotros. NI UNA MÁS.
Las ganadoras con su superprofesora Lucía y su supertutora Laura
en el acto de entrega de los premios el pasado mes de diciembre.
en el acto de entrega de los premios el pasado mes de diciembre.
Gracias por habernos dado esta alegría, y gracias a la Junta Municipal del Puente de Vallecas por apostar por la enseñanza pública, por la literatura y por la igualdad.
domingo, 24 de diciembre de 2017
NAVIDAD Y MÚSICA
Aquí queda nuestra aportación a la Navidad: un villancico de Gaspar Fernández: Andrés, ¿do queda el ganado?, compuesto para la Navidad de 1610, allende el mar.
jueves, 21 de diciembre de 2017
UN POEMA PARA RECIBIR AL INVIERNO
INVIERNO
Con montones de nieve
hice el contorno de tus letras,
edifiqué tu nombre en la
altura;
luego salió el sol
y deshizo tu nombre
convirtiéndolo en agua.
Acabo de ver tu nombre
convertido en el único charco.
Tu nombre me persigue.
Inquilino en mi sombra;
Desapareceré,
y él estará a mi lado.
Gloria Fuertes
viernes, 1 de diciembre de 2017
Y LLEGAMOS A DICIEMBRE
Da comienzo el último mes. Se va acabando el año. Cómo no vamos a celebrarlo con un poema.
Esta vez le toca a Susana March (1918-199)
Esta vez le toca a Susana March (1918-199)
DICIEMBRE
Si un día rompo a cantar,
todo cantará conmigo.
todo cantará conmigo.
Esta mudez de los campos
se rasgará con mi grito.
se rasgará con mi grito.
Las nubes vagan sin prisa
desnudándome el camino.
desnudándome el camino.
¡Qué desolado horizonte
en este mes de los fríos!
en este mes de los fríos!
Hay un revuelo de escarcha
sobre los jóvenes pinos.
sobre los jóvenes pinos.
Diciembre levanta un cáliz
de pájaros en exilio.
de pájaros en exilio.
Yo dormida, voy soñando
dulces lares encendidos…
dulces lares encendidos…
Susana March
miércoles, 1 de noviembre de 2017
UN POEMA PARA NOVIEMBRE
Celebramos la entrada de noviembre con un poema de Claudio Rodríguez (1934-1999). Esperamos que este mes nos traiga cosas hermosas o, al menos, paz.
NOVIEMBRE
Llega otra vez noviembre, que es el mes que más quiero
porque sé su secreto, porque me da más vida.
La calidad de su aire, que es canción,
casi revelación,
y sus mañanas tan remediadoras,
su ternura codiciosa,
su entrañable soledad.
Y encontrar una calle en una boca,
una casa en un cuerpo mientras, tan caducas,
con esa melodía de la ambición perdida,
caen las castañas y las telarañas.
Estas castañas, de ocre amarillento,
seguras, entreabiertas, dándome libertad
junto al temblor en sombra de su cáscara.
Las telarañas, con su geometría
tan cautelosa y pegajosa, y
también con su silencio,
con su palpitación oscura
como la esponja, o la de la piña
abierta,
o la del corazón cuando late sin tiranía, cuando
resucita y se limpia.
Tras tanto tiempo sin amor, esta mañana
qué salvadora. Qué
luz tan íntima. Me entra y me da música
sin pausas
en el momento mismo en que te amo,
en que me entrego a ti con alegría,
trémulamente e impacientemente,
sin mirar a esa puerta donde llama el adiós.
Llegó otra vez noviembre. Lejos quedan los días
de los pequeños sueños, de los besos marchitos.
Tú eres el mes que quiero. Que no me deje a oscuras
tu codiciosa luz olvidadiza y cárdena
mientras llega el invierno.
NOVIEMBRE
Llega otra vez noviembre, que es el mes que más quiero
porque sé su secreto, porque me da más vida.
La calidad de su aire, que es canción,
casi revelación,
y sus mañanas tan remediadoras,
su ternura codiciosa,
su entrañable soledad.
Y encontrar una calle en una boca,
una casa en un cuerpo mientras, tan caducas,
con esa melodía de la ambición perdida,
caen las castañas y las telarañas.
Estas castañas, de ocre amarillento,
seguras, entreabiertas, dándome libertad
junto al temblor en sombra de su cáscara.
Las telarañas, con su geometría
tan cautelosa y pegajosa, y
también con su silencio,
con su palpitación oscura
como la esponja, o la de la piña
abierta,
o la del corazón cuando late sin tiranía, cuando
resucita y se limpia.
Tras tanto tiempo sin amor, esta mañana
qué salvadora. Qué
luz tan íntima. Me entra y me da música
sin pausas
en el momento mismo en que te amo,
en que me entrego a ti con alegría,
trémulamente e impacientemente,
sin mirar a esa puerta donde llama el adiós.
Llegó otra vez noviembre. Lejos quedan los días
de los pequeños sueños, de los besos marchitos.
Tú eres el mes que quiero. Que no me deje a oscuras
tu codiciosa luz olvidadiza y cárdena
mientras llega el invierno.
miércoles, 18 de octubre de 2017
Y ESTE, PORQUE LLUEVE Y ES OCTUBRE
Y porque nos gusta Jaime Gil de Biedma (1929-1990)
NOCHE TRISTE DE OCTUBRE, 1959
A Juan Marsé
Definitivamente
parece confirmarse que este invierno
que viene será duro.
Adelantaron
las lluvias, y el gobierno,
reunido en consejo de ministros,
no se sabe si estudia a estas horas
el subsidio de paro
o el derecho al despido,
o si sencillamente, aislado en un océano,
se limita a esperar que la tormenta pase
y llegue el día, el día en que, por fin,
las cosas dejen de venir mal dadas.
En la noche de octubre,
mientras leo entre líneas el periódico,
me he parado a escuchar el latido
del silencio en mi cuarto, las conversaciones
de los vecinos acostándose,
todos esos rumores
que recobran de pronto una vida
y un significado propio, misterioso.
Y he pensado en los miles de seres humanos,
hombres y mujeres que en este mismo instante,
con el primer
escalofrío,
han vuelto a preguntarse por sus preocupaciones,
por su fatiga anticipada,
por su ansiedad para este invierno,
mientras que afuera llueve.
Por todo el litoral de Cataluña llueve
con verdadera crueldad, con humo y nubes bajas,
ennegreciendo muros,
goteando fábricas, filtrándose
en los talleres mal iluminados.
Y el agua arrastra hacia la mar semillas
incipientes, mezcladas en el barro,
árboles, zapatos cojos, utensilios
abandonados y revuelto todo
con las primeras Letras protestadas.
NOCHE TRISTE DE OCTUBRE, 1959
A Juan Marsé
Definitivamente
parece confirmarse que este invierno
que viene será duro.
Adelantaron
las lluvias, y el gobierno,
reunido en consejo de ministros,
no se sabe si estudia a estas horas
el subsidio de paro
o el derecho al despido,
o si sencillamente, aislado en un océano,
se limita a esperar que la tormenta pase
y llegue el día, el día en que, por fin,
las cosas dejen de venir mal dadas.
En la noche de octubre,
mientras leo entre líneas el periódico,
me he parado a escuchar el latido
del silencio en mi cuarto, las conversaciones
de los vecinos acostándose,
todos esos rumores
que recobran de pronto una vida
y un significado propio, misterioso.
Y he pensado en los miles de seres humanos,
hombres y mujeres que en este mismo instante,
con el primer
escalofrío,
han vuelto a preguntarse por sus preocupaciones,
por su fatiga anticipada,
por su ansiedad para este invierno,
mientras que afuera llueve.
Por todo el litoral de Cataluña llueve
con verdadera crueldad, con humo y nubes bajas,
ennegreciendo muros,
goteando fábricas, filtrándose
en los talleres mal iluminados.
Y el agua arrastra hacia la mar semillas
incipientes, mezcladas en el barro,
árboles, zapatos cojos, utensilios
abandonados y revuelto todo
con las primeras Letras protestadas.
domingo, 8 de octubre de 2017
UN POEMA PARA OCTUBRE
Ya ha empezado a caminar octubre, y esperábamos que se vistiera de otoño para ponerle un poema, pero es terco y se niega a olvidar el verano; así que con otoño o sin él, ahí va nuestro poema para octubre. Esta vez de una voz allende el mar: el mexicano José Emilio Pacheco (1939-1914).
El reposo del fuego
(Don de Heraclito)
Pero el agua recorre los cristales
musgosamente :
ignora que se altera,
lejos del sueño, todo lo existente.
Y el reposo del fuego es tomar forma
con su pleno poder de transformarse.
Fuego del aire y soledad del fuego
al incendiar el aire que es de fuego.
Fuego es el mundo que se extingue y prende
para durar (fue siempre) eternamente.
Las cosas hoy dispersas se reúnen
y las que están más próximas se alejan:
Soy y no soy aquel que te ha esperado
en el parque desierto una mañana
junto al río irrepetible en donde entraba
(y no lo hará jamás, nunca dos veces)
la luz de octubre rota en la espesura.
Y fue el olor del mar: una paloma,
como un arco de sal,
ardió en el aire.
No estabas, no estarás
pero el oleaje
de una espuma remota confluía
sobre mis actos y entre mis palabras
(únicas nunca ajenas, nunca mías):
El mar que es agua pura ante los peces
jamás ha de saciar la sed humana.
José Emilio Pacheco
El reposo del fuego
(Don de Heraclito)
Pero el agua recorre los cristales
musgosamente :
ignora que se altera,
lejos del sueño, todo lo existente.
Y el reposo del fuego es tomar forma
con su pleno poder de transformarse.
Fuego del aire y soledad del fuego
al incendiar el aire que es de fuego.
Fuego es el mundo que se extingue y prende
para durar (fue siempre) eternamente.
Las cosas hoy dispersas se reúnen
y las que están más próximas se alejan:
Soy y no soy aquel que te ha esperado
en el parque desierto una mañana
junto al río irrepetible en donde entraba
(y no lo hará jamás, nunca dos veces)
la luz de octubre rota en la espesura.
Y fue el olor del mar: una paloma,
como un arco de sal,
ardió en el aire.
No estabas, no estarás
pero el oleaje
de una espuma remota confluía
sobre mis actos y entre mis palabras
(únicas nunca ajenas, nunca mías):
El mar que es agua pura ante los peces
jamás ha de saciar la sed humana.
José Emilio Pacheco
viernes, 29 de septiembre de 2017
ALBERTI RECUERDA A ALBERTO EN LA ARBOLEDA
Jesús López, el compañero que nos ha mandado la convocatoria del Paseo Cultural Homenaje a la Escuela de Vallecas, nos ha mandado también este bonito texto que merece estar aquí, en nuestro CAMINO DE LA ARBOLEDA. Muchas gracias, Jesús.
En el inicio de sus
páginas autobiográficas, que llevan el nombre de La Arboleda Perdida, Alberti justifica este título refiriéndose a
un vergel así llamado en su Puerto de Santa María natal, donde los recuerdos infantiles
se acumulaban junto a los elementos de la naturaleza en una sinfonía amena de
sonidos y colores. Este espacio idílico se presta para que el poeta gaditano lo
use de un modo metafórico, empleándolo como el lugar donde resuenan todos los
ecos que habitan en la memoria.
Todas las Arboledas,
recogen voces, susurros, balbuceos; fiestas campestres donde tal vez apareció
el primer beso furtivo tras el arrullo de un baile al cálido atardecer, y los
álamos muestran en la cicatriz de sus cortezas el corazón de unos antiguos
enamorados, cuyo secreto voló con el suave viento que hizo batir a los árboles
sus ramas.
Frágiles ramas que el
tiempo crujió con las miles de hojas que dieron sombra a todos los seres que
buscaron su cobijo, en la frescura de una tórrida tarde de agosto. Cada hoja
que cae del árbol puede ser interpretada como el paso de una vida, fugaz en el
recuerdo, que huye con el devenir del tiempo. Quién sabe si, quizá, sea este
uno de los motivos por los que el hombre
siente la necesidad de crear la palabra poética, para que cada hoja continúe
permaneciendo en la memoria entusiasta de las siguientes, que retoñarán con la
llegada de una joven primavera, y, de nuevo, ofrezcan la frescura de su manto,
el cobijo de los recuerdos, la esencia de la existencia, estación tras
estación, años y años.
Alberti, ya
octogenario, muestra las ramas de su árbol sobre la “Escuela de Vallecas”, cuyo
tronco lo forma la “tremenda y descomunal figura” de Alberto Sánchez, en su
tercer libro de La Arboleda Perdida. En
sus hojas nos remite a sus paseos por el Cerro Almódovar, acompañado de Maruja
Mallo y Bejamín Palencia, con el fin de crear un arte nuevo revolucionario con
una fuerte impronta castellana. También comenta la creación de la monumental
escultura de El pueblo español tiene un
camino que conduce a una estrella, que estuvo al pie del Pabellón Español
de la Exposición Internacional de París en 1937. Por último, trata de la visita
que le hizo en Moscú en 1956, en donde compuso el famoso soneto, que tanto
motivó y le sirvió de acicate a Alberto para volver a esculpir, desarrollando
este una fructífera etapa en los últimos años de su vida, con obras tan
reconocidas como El cazador de raíces, a la que Neruda le dedicó un
elaborado poema.
Estas son las hojas que
se recogen por el poeta, viejas hojas enmohecidas con olor a rancio. Hojas que
necesitan de la palabra, evitando la caída en el humus del olvido. Palabras
poéticas que germinen en la Arboleda para el disfrute de las generaciones
venideras, como aquel primer beso agarrado en el talle de la hermosura juvenil,
tras un baile sofocante que se refrescaba al abrigo de la oscuridad espesa de
los árboles.
LA ESCUELA DE VALLECAS
Un entusiasta profesor de Lengua y Literatura, Jesús López, nos manda esta hermosa convocatoria:
Cuando les nombramos a nuestros alumnos la Escuela de Vallecas, se sorprenden que por aquí, en los parajes de su cotidianeidad, hubiera, hace mucho, unos artistas a los que les gustaba pasear por estas tierras, paisaje elemental, casi siberiano y libre. Alberto Sánchez y Benjamín Palencia hicieron de Vallecas el símbolo de su concepto de vanguardia ibérica, y atrajeron a este rincón a otros: Maruja Mallo, Miguel Hernández, Rafael Alberti...
Es una hermosa iniciativa y os invitamos a que participéis en ella. Es el momento de que conozcáis la historia de vuestro barrio.
lunes, 25 de septiembre de 2017
UN POEMA (BREVE) PARA EL OTOÑO
Muchos de vosotros sabéis qué es un haiku, otros no, claro. Un haiku es un breve poema japonés formado por diecisiete "moras" (golpes silábicos, para entendernos). El poeta suele expresar en estas breves maravillas la emoción o el asombro que le produce la contemplación de la naturaleza. El paso de las estaciones es uno de los temas más recurrentes de los haikus.
Matsuo Basho (1644-1694) fue uno de los más grandes creadores de este tipo de poesía.
Nadie emprende
este camino salvo
el crepúsculo de otoño.
Para acompañar a este bonito haiku, os ofrecemos una pintura de Sesshu Toyo (1420-1506). Todo muy oriental, todo muy delicado.
FELIZ OTOÑO
miércoles, 13 de septiembre de 2017
COMIENZA UN NUEVO CURSO
Sí, otra vez estamos aquí. El verano ha pasado más deprisa de lo que hubiéramos querido, siempre es así. Otro curso, caras nuevas y caras ya conocidas, todo por hacer...
Queremos comenzar con uno de los mejores recuerdos del curso pasado: nuestra particular celebración del Día del Libro. Fue una hermosísima experiencia y un ejemplo de colaboración y trabajo en común de un departamento.
Durante unas horas, las aulas y los pasillos fueron invadidos por personajes literarios y por autores. Por ahí corrían Bernarda Alba y sus hijas (con la Poncia, claro); Dante intentando acompañar a Virgilio para que lo acompañara al Infierno; jóvenes florentinos y boccaccianos que narraban sus historias, Sherlock Holmes con su inseparable Watson; Lázaro y el ciego (en clave femenina); varios personajes cervantinos; Hamlets y Ofelias a pares; la hermosa Jarifa; Segismundo encadenado y con sus quejas; Apolo y Dafne en versión soneto garcilasiano; los personajes de Alicia en el País de las Maravillas; extraños seres venidos de El señor de los anillos; un Mefistófeles en busca de almas para comprar...; Romeo y Julieta algo heterodoxos. También nos visitaron autores: La elegante Gertrudis Gómez de Avellaneda; Lorca ("La aurora de Nueva York..."); César Vallejo ("Moriré en París con aguacero...")... Alguno se nos queda en el tintero, seguro.
Por una vez, la Literatura se vivió y fue divertida. Gracias a todos por vuestra colaboración, vuestra imaginación y vuestro entusiasmo.
Esperamos repetir la experiencia.
domingo, 3 de septiembre de 2017
viernes, 1 de septiembre de 2017
UN POEMA PARA SEPTIEMBRE
Septiembre es el mes que inicia el ciclo académico o de la vida, lo que es lo mismo, porque la vida no es más que un constante aprendizaje. Todos los septiembres huelen a libro nuevo, lápiz y goma de borrar, a pesar de las nuevas tecnologías.
Lo celebramos con un poema de Bertolt Brecht (1898-1956), uno de los grandes renovadores del teatro del siglo XX, pero que también escribió poesía.
RECUERDO DE MARIE A.
En aquel día de luna azul de septiembre
en silencio bajo un joven ciruelo
estreché a mi pálido amor callado
entre mis brazos como un sueño bendito.
Y por encima de nosotros en el hermoso cielo estival
había una nube, que contemplé mucho tiempo;
era muy blanca y tremendamente alta
y cuando volví a mirar hacia arriba, ya no estaba.
Desde aquel día muchas, muchas lunas
se han zambullido en silencio y han pasado.
Los ciruelos habrán sido arrancados
y si me preguntas ¿qué fue de aquel amor?
entonces te contesto: no consigo acordarme,
pero aun así, es cierto, sé a qué te refieres.
Aunque su rostro, de verdad, no lo recuerdo,
ahora sé tan sólo que entonces la besé.
Y también el beso lo habría olvidado hace tiempo
de no haber estado allí aquella nube;
a ella sí la recuerdo y siempre la recordaré,
era muy blanca y venía de arriba.
Puede que los ciruelos todavía florezcan
y que aquella mujer tenga ya siete hijos,
pero aquella nube floreció sólo algunos minutos
y cuando miré a lo alto se estaba desvaneciendo en el viento.
Bertolt Brecht
En aquel día de luna azul de septiembre
en silencio bajo un joven ciruelo
estreché a mi pálido amor callado
entre mis brazos como un sueño bendito.
Y por encima de nosotros en el hermoso cielo estival
había una nube, que contemplé mucho tiempo;
era muy blanca y tremendamente alta
y cuando volví a mirar hacia arriba, ya no estaba.
Desde aquel día muchas, muchas lunas
se han zambullido en silencio y han pasado.
Los ciruelos habrán sido arrancados
y si me preguntas ¿qué fue de aquel amor?
entonces te contesto: no consigo acordarme,
pero aun así, es cierto, sé a qué te refieres.
Aunque su rostro, de verdad, no lo recuerdo,
ahora sé tan sólo que entonces la besé.
Y también el beso lo habría olvidado hace tiempo
de no haber estado allí aquella nube;
a ella sí la recuerdo y siempre la recordaré,
era muy blanca y venía de arriba.
Puede que los ciruelos todavía florezcan
y que aquella mujer tenga ya siete hijos,
pero aquella nube floreció sólo algunos minutos
y cuando miré a lo alto se estaba desvaneciendo en el viento.
Bertolt Brecht
Versión de Jesús Munárriz y
Jenaro Talens
martes, 1 de agosto de 2017
UN POEMA PARA AGOSTO
Julio Cortázar nació el 26 de agosto de 1914 y murió el 12 de febrero de 1984. El agosto en que cumplió los 62 años compuso este poema que habla del tiempo que transcurre y pasa por nosotros, a veces sin darnos cuenta.
Es increíble
pensar que hace doce años
cumplí cincuenta, nada menos.
¿Cómo podía ser tan viejo
hace doce años?
Ya pronto serán trece desde el día
en que cumplí cincuenta. No parece
posible.
El cielo es más y más azul,
y vos más y más linda.
¿No son acaso pruebas
de que algo anda estropeado en los relojes?
El tabaco y el whisky se pasean
por mi cuarto, les gusta
estar conmigo. Sin embargo
es increíble pensar que hace doce años
cumplí dos veces veinticinco.
Cuando tu mano viaja por mi pelo
sé que busca: las canas, vagamente
asombrada. Hay diez o doce,
tendrás un premio si las encontrás.
Voy a empezar a leer todos los clásicos
que me perdí de viejo. Hay que apurarse,
esto no te lo dan de arriba, falta poco
para cumplir trece años desde
que cumplí los cincuenta.
A los catorce pienso
que voy a tener miedo,
catorce es una cifra
que no me gusta nada
para decirte la verdad.
cumplí cincuenta, nada menos.
¿Cómo podía ser tan viejo
hace doce años?
Ya pronto serán trece desde el día
en que cumplí cincuenta. No parece
posible.
El cielo es más y más azul,
y vos más y más linda.
¿No son acaso pruebas
de que algo anda estropeado en los relojes?
El tabaco y el whisky se pasean
por mi cuarto, les gusta
estar conmigo. Sin embargo
es increíble pensar que hace doce años
cumplí dos veces veinticinco.
Cuando tu mano viaja por mi pelo
sé que busca: las canas, vagamente
asombrada. Hay diez o doce,
tendrás un premio si las encontrás.
Voy a empezar a leer todos los clásicos
que me perdí de viejo. Hay que apurarse,
esto no te lo dan de arriba, falta poco
para cumplir trece años desde
que cumplí los cincuenta.
A los catorce pienso
que voy a tener miedo,
catorce es una cifra
que no me gusta nada
para decirte la verdad.
Julio Cortázar, Más allá del crepúsculo
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