Celebramos la entrada de noviembre con un poema de Claudio Rodríguez (1934-1999). Esperamos que este mes nos traiga cosas hermosas o, al menos, paz.
NOVIEMBRE
Llega otra vez noviembre, que es el mes que más quiero
porque sé su secreto, porque me da más vida.
La calidad de su aire, que es canción,
casi revelación,
y sus mañanas tan remediadoras,
su ternura codiciosa,
su entrañable soledad.
Y encontrar una calle en una boca,
una casa en un cuerpo mientras, tan caducas,
con esa melodía de la ambición perdida,
caen las castañas y las telarañas.
Estas castañas, de ocre amarillento,
seguras, entreabiertas, dándome libertad
junto al temblor en sombra de su cáscara.
Las telarañas, con su geometría
tan cautelosa y pegajosa, y
también con su silencio,
con su palpitación oscura
como la esponja, o la de la piña
abierta,
o la del corazón cuando late sin tiranía, cuando
resucita y se limpia.
Tras tanto tiempo sin amor, esta mañana
qué salvadora. Qué
luz tan íntima. Me entra y me da música
sin pausas
en el momento mismo en que te amo,
en que me entrego a ti con alegría,
trémulamente e impacientemente,
sin mirar a esa puerta donde llama el adiós.
Llegó otra vez noviembre. Lejos quedan los días
de los pequeños sueños, de los besos marchitos.
Tú eres el mes que quiero. Que no me deje a oscuras
tu codiciosa luz olvidadiza y cárdena
mientras llega el invierno.
miércoles, 1 de noviembre de 2017
miércoles, 18 de octubre de 2017
Y ESTE, PORQUE LLUEVE Y ES OCTUBRE
Y porque nos gusta Jaime Gil de Biedma (1929-1990)
NOCHE TRISTE DE OCTUBRE, 1959
A Juan Marsé
Definitivamente
parece confirmarse que este invierno
que viene será duro.
Adelantaron
las lluvias, y el gobierno,
reunido en consejo de ministros,
no se sabe si estudia a estas horas
el subsidio de paro
o el derecho al despido,
o si sencillamente, aislado en un océano,
se limita a esperar que la tormenta pase
y llegue el día, el día en que, por fin,
las cosas dejen de venir mal dadas.
En la noche de octubre,
mientras leo entre líneas el periódico,
me he parado a escuchar el latido
del silencio en mi cuarto, las conversaciones
de los vecinos acostándose,
todos esos rumores
que recobran de pronto una vida
y un significado propio, misterioso.
Y he pensado en los miles de seres humanos,
hombres y mujeres que en este mismo instante,
con el primer
escalofrío,
han vuelto a preguntarse por sus preocupaciones,
por su fatiga anticipada,
por su ansiedad para este invierno,
mientras que afuera llueve.
Por todo el litoral de Cataluña llueve
con verdadera crueldad, con humo y nubes bajas,
ennegreciendo muros,
goteando fábricas, filtrándose
en los talleres mal iluminados.
Y el agua arrastra hacia la mar semillas
incipientes, mezcladas en el barro,
árboles, zapatos cojos, utensilios
abandonados y revuelto todo
con las primeras Letras protestadas.
NOCHE TRISTE DE OCTUBRE, 1959
A Juan Marsé
Definitivamente
parece confirmarse que este invierno
que viene será duro.
Adelantaron
las lluvias, y el gobierno,
reunido en consejo de ministros,
no se sabe si estudia a estas horas
el subsidio de paro
o el derecho al despido,
o si sencillamente, aislado en un océano,
se limita a esperar que la tormenta pase
y llegue el día, el día en que, por fin,
las cosas dejen de venir mal dadas.
En la noche de octubre,
mientras leo entre líneas el periódico,
me he parado a escuchar el latido
del silencio en mi cuarto, las conversaciones
de los vecinos acostándose,
todos esos rumores
que recobran de pronto una vida
y un significado propio, misterioso.
Y he pensado en los miles de seres humanos,
hombres y mujeres que en este mismo instante,
con el primer
escalofrío,
han vuelto a preguntarse por sus preocupaciones,
por su fatiga anticipada,
por su ansiedad para este invierno,
mientras que afuera llueve.
Por todo el litoral de Cataluña llueve
con verdadera crueldad, con humo y nubes bajas,
ennegreciendo muros,
goteando fábricas, filtrándose
en los talleres mal iluminados.
Y el agua arrastra hacia la mar semillas
incipientes, mezcladas en el barro,
árboles, zapatos cojos, utensilios
abandonados y revuelto todo
con las primeras Letras protestadas.
domingo, 8 de octubre de 2017
UN POEMA PARA OCTUBRE
Ya ha empezado a caminar octubre, y esperábamos que se vistiera de otoño para ponerle un poema, pero es terco y se niega a olvidar el verano; así que con otoño o sin él, ahí va nuestro poema para octubre. Esta vez de una voz allende el mar: el mexicano José Emilio Pacheco (1939-1914).
El reposo del fuego
(Don de Heraclito)
Pero el agua recorre los cristales
musgosamente :
ignora que se altera,
lejos del sueño, todo lo existente.
Y el reposo del fuego es tomar forma
con su pleno poder de transformarse.
Fuego del aire y soledad del fuego
al incendiar el aire que es de fuego.
Fuego es el mundo que se extingue y prende
para durar (fue siempre) eternamente.
Las cosas hoy dispersas se reúnen
y las que están más próximas se alejan:
Soy y no soy aquel que te ha esperado
en el parque desierto una mañana
junto al río irrepetible en donde entraba
(y no lo hará jamás, nunca dos veces)
la luz de octubre rota en la espesura.
Y fue el olor del mar: una paloma,
como un arco de sal,
ardió en el aire.
No estabas, no estarás
pero el oleaje
de una espuma remota confluía
sobre mis actos y entre mis palabras
(únicas nunca ajenas, nunca mías):
El mar que es agua pura ante los peces
jamás ha de saciar la sed humana.
José Emilio Pacheco
El reposo del fuego
(Don de Heraclito)
Pero el agua recorre los cristales
musgosamente :
ignora que se altera,
lejos del sueño, todo lo existente.
Y el reposo del fuego es tomar forma
con su pleno poder de transformarse.
Fuego del aire y soledad del fuego
al incendiar el aire que es de fuego.
Fuego es el mundo que se extingue y prende
para durar (fue siempre) eternamente.
Las cosas hoy dispersas se reúnen
y las que están más próximas se alejan:
Soy y no soy aquel que te ha esperado
en el parque desierto una mañana
junto al río irrepetible en donde entraba
(y no lo hará jamás, nunca dos veces)
la luz de octubre rota en la espesura.
Y fue el olor del mar: una paloma,
como un arco de sal,
ardió en el aire.
No estabas, no estarás
pero el oleaje
de una espuma remota confluía
sobre mis actos y entre mis palabras
(únicas nunca ajenas, nunca mías):
El mar que es agua pura ante los peces
jamás ha de saciar la sed humana.
José Emilio Pacheco
viernes, 29 de septiembre de 2017
ALBERTI RECUERDA A ALBERTO EN LA ARBOLEDA
Jesús López, el compañero que nos ha mandado la convocatoria del Paseo Cultural Homenaje a la Escuela de Vallecas, nos ha mandado también este bonito texto que merece estar aquí, en nuestro CAMINO DE LA ARBOLEDA. Muchas gracias, Jesús.
En el inicio de sus
páginas autobiográficas, que llevan el nombre de La Arboleda Perdida, Alberti justifica este título refiriéndose a
un vergel así llamado en su Puerto de Santa María natal, donde los recuerdos infantiles
se acumulaban junto a los elementos de la naturaleza en una sinfonía amena de
sonidos y colores. Este espacio idílico se presta para que el poeta gaditano lo
use de un modo metafórico, empleándolo como el lugar donde resuenan todos los
ecos que habitan en la memoria.
Todas las Arboledas,
recogen voces, susurros, balbuceos; fiestas campestres donde tal vez apareció
el primer beso furtivo tras el arrullo de un baile al cálido atardecer, y los
álamos muestran en la cicatriz de sus cortezas el corazón de unos antiguos
enamorados, cuyo secreto voló con el suave viento que hizo batir a los árboles
sus ramas.
Frágiles ramas que el
tiempo crujió con las miles de hojas que dieron sombra a todos los seres que
buscaron su cobijo, en la frescura de una tórrida tarde de agosto. Cada hoja
que cae del árbol puede ser interpretada como el paso de una vida, fugaz en el
recuerdo, que huye con el devenir del tiempo. Quién sabe si, quizá, sea este
uno de los motivos por los que el hombre
siente la necesidad de crear la palabra poética, para que cada hoja continúe
permaneciendo en la memoria entusiasta de las siguientes, que retoñarán con la
llegada de una joven primavera, y, de nuevo, ofrezcan la frescura de su manto,
el cobijo de los recuerdos, la esencia de la existencia, estación tras
estación, años y años.
Alberti, ya
octogenario, muestra las ramas de su árbol sobre la “Escuela de Vallecas”, cuyo
tronco lo forma la “tremenda y descomunal figura” de Alberto Sánchez, en su
tercer libro de La Arboleda Perdida. En
sus hojas nos remite a sus paseos por el Cerro Almódovar, acompañado de Maruja
Mallo y Bejamín Palencia, con el fin de crear un arte nuevo revolucionario con
una fuerte impronta castellana. También comenta la creación de la monumental
escultura de El pueblo español tiene un
camino que conduce a una estrella, que estuvo al pie del Pabellón Español
de la Exposición Internacional de París en 1937. Por último, trata de la visita
que le hizo en Moscú en 1956, en donde compuso el famoso soneto, que tanto
motivó y le sirvió de acicate a Alberto para volver a esculpir, desarrollando
este una fructífera etapa en los últimos años de su vida, con obras tan
reconocidas como El cazador de raíces, a la que Neruda le dedicó un
elaborado poema.
Estas son las hojas que
se recogen por el poeta, viejas hojas enmohecidas con olor a rancio. Hojas que
necesitan de la palabra, evitando la caída en el humus del olvido. Palabras
poéticas que germinen en la Arboleda para el disfrute de las generaciones
venideras, como aquel primer beso agarrado en el talle de la hermosura juvenil,
tras un baile sofocante que se refrescaba al abrigo de la oscuridad espesa de
los árboles.
LA ESCUELA DE VALLECAS
Un entusiasta profesor de Lengua y Literatura, Jesús López, nos manda esta hermosa convocatoria:
Cuando les nombramos a nuestros alumnos la Escuela de Vallecas, se sorprenden que por aquí, en los parajes de su cotidianeidad, hubiera, hace mucho, unos artistas a los que les gustaba pasear por estas tierras, paisaje elemental, casi siberiano y libre. Alberto Sánchez y Benjamín Palencia hicieron de Vallecas el símbolo de su concepto de vanguardia ibérica, y atrajeron a este rincón a otros: Maruja Mallo, Miguel Hernández, Rafael Alberti...
Es una hermosa iniciativa y os invitamos a que participéis en ella. Es el momento de que conozcáis la historia de vuestro barrio.
lunes, 25 de septiembre de 2017
UN POEMA (BREVE) PARA EL OTOÑO
Muchos de vosotros sabéis qué es un haiku, otros no, claro. Un haiku es un breve poema japonés formado por diecisiete "moras" (golpes silábicos, para entendernos). El poeta suele expresar en estas breves maravillas la emoción o el asombro que le produce la contemplación de la naturaleza. El paso de las estaciones es uno de los temas más recurrentes de los haikus.
Matsuo Basho (1644-1694) fue uno de los más grandes creadores de este tipo de poesía.
Nadie emprende
este camino salvo
el crepúsculo de otoño.
Para acompañar a este bonito haiku, os ofrecemos una pintura de Sesshu Toyo (1420-1506). Todo muy oriental, todo muy delicado.
FELIZ OTOÑO
miércoles, 13 de septiembre de 2017
COMIENZA UN NUEVO CURSO
Sí, otra vez estamos aquí. El verano ha pasado más deprisa de lo que hubiéramos querido, siempre es así. Otro curso, caras nuevas y caras ya conocidas, todo por hacer...
Queremos comenzar con uno de los mejores recuerdos del curso pasado: nuestra particular celebración del Día del Libro. Fue una hermosísima experiencia y un ejemplo de colaboración y trabajo en común de un departamento.
Durante unas horas, las aulas y los pasillos fueron invadidos por personajes literarios y por autores. Por ahí corrían Bernarda Alba y sus hijas (con la Poncia, claro); Dante intentando acompañar a Virgilio para que lo acompañara al Infierno; jóvenes florentinos y boccaccianos que narraban sus historias, Sherlock Holmes con su inseparable Watson; Lázaro y el ciego (en clave femenina); varios personajes cervantinos; Hamlets y Ofelias a pares; la hermosa Jarifa; Segismundo encadenado y con sus quejas; Apolo y Dafne en versión soneto garcilasiano; los personajes de Alicia en el País de las Maravillas; extraños seres venidos de El señor de los anillos; un Mefistófeles en busca de almas para comprar...; Romeo y Julieta algo heterodoxos. También nos visitaron autores: La elegante Gertrudis Gómez de Avellaneda; Lorca ("La aurora de Nueva York..."); César Vallejo ("Moriré en París con aguacero...")... Alguno se nos queda en el tintero, seguro.
Por una vez, la Literatura se vivió y fue divertida. Gracias a todos por vuestra colaboración, vuestra imaginación y vuestro entusiasmo.
Esperamos repetir la experiencia.
domingo, 3 de septiembre de 2017
viernes, 1 de septiembre de 2017
UN POEMA PARA SEPTIEMBRE
Septiembre es el mes que inicia el ciclo académico o de la vida, lo que es lo mismo, porque la vida no es más que un constante aprendizaje. Todos los septiembres huelen a libro nuevo, lápiz y goma de borrar, a pesar de las nuevas tecnologías.
Lo celebramos con un poema de Bertolt Brecht (1898-1956), uno de los grandes renovadores del teatro del siglo XX, pero que también escribió poesía.
RECUERDO DE MARIE A.
En aquel día de luna azul de septiembre
en silencio bajo un joven ciruelo
estreché a mi pálido amor callado
entre mis brazos como un sueño bendito.
Y por encima de nosotros en el hermoso cielo estival
había una nube, que contemplé mucho tiempo;
era muy blanca y tremendamente alta
y cuando volví a mirar hacia arriba, ya no estaba.
Desde aquel día muchas, muchas lunas
se han zambullido en silencio y han pasado.
Los ciruelos habrán sido arrancados
y si me preguntas ¿qué fue de aquel amor?
entonces te contesto: no consigo acordarme,
pero aun así, es cierto, sé a qué te refieres.
Aunque su rostro, de verdad, no lo recuerdo,
ahora sé tan sólo que entonces la besé.
Y también el beso lo habría olvidado hace tiempo
de no haber estado allí aquella nube;
a ella sí la recuerdo y siempre la recordaré,
era muy blanca y venía de arriba.
Puede que los ciruelos todavía florezcan
y que aquella mujer tenga ya siete hijos,
pero aquella nube floreció sólo algunos minutos
y cuando miré a lo alto se estaba desvaneciendo en el viento.
Bertolt Brecht
En aquel día de luna azul de septiembre
en silencio bajo un joven ciruelo
estreché a mi pálido amor callado
entre mis brazos como un sueño bendito.
Y por encima de nosotros en el hermoso cielo estival
había una nube, que contemplé mucho tiempo;
era muy blanca y tremendamente alta
y cuando volví a mirar hacia arriba, ya no estaba.
Desde aquel día muchas, muchas lunas
se han zambullido en silencio y han pasado.
Los ciruelos habrán sido arrancados
y si me preguntas ¿qué fue de aquel amor?
entonces te contesto: no consigo acordarme,
pero aun así, es cierto, sé a qué te refieres.
Aunque su rostro, de verdad, no lo recuerdo,
ahora sé tan sólo que entonces la besé.
Y también el beso lo habría olvidado hace tiempo
de no haber estado allí aquella nube;
a ella sí la recuerdo y siempre la recordaré,
era muy blanca y venía de arriba.
Puede que los ciruelos todavía florezcan
y que aquella mujer tenga ya siete hijos,
pero aquella nube floreció sólo algunos minutos
y cuando miré a lo alto se estaba desvaneciendo en el viento.
Bertolt Brecht
Versión de Jesús Munárriz y
Jenaro Talens
martes, 1 de agosto de 2017
UN POEMA PARA AGOSTO
Julio Cortázar nació el 26 de agosto de 1914 y murió el 12 de febrero de 1984. El agosto en que cumplió los 62 años compuso este poema que habla del tiempo que transcurre y pasa por nosotros, a veces sin darnos cuenta.
Es increíble
pensar que hace doce años
cumplí cincuenta, nada menos.
¿Cómo podía ser tan viejo
hace doce años?
Ya pronto serán trece desde el día
en que cumplí cincuenta. No parece
posible.
El cielo es más y más azul,
y vos más y más linda.
¿No son acaso pruebas
de que algo anda estropeado en los relojes?
El tabaco y el whisky se pasean
por mi cuarto, les gusta
estar conmigo. Sin embargo
es increíble pensar que hace doce años
cumplí dos veces veinticinco.
Cuando tu mano viaja por mi pelo
sé que busca: las canas, vagamente
asombrada. Hay diez o doce,
tendrás un premio si las encontrás.
Voy a empezar a leer todos los clásicos
que me perdí de viejo. Hay que apurarse,
esto no te lo dan de arriba, falta poco
para cumplir trece años desde
que cumplí los cincuenta.
A los catorce pienso
que voy a tener miedo,
catorce es una cifra
que no me gusta nada
para decirte la verdad.
cumplí cincuenta, nada menos.
¿Cómo podía ser tan viejo
hace doce años?
Ya pronto serán trece desde el día
en que cumplí cincuenta. No parece
posible.
El cielo es más y más azul,
y vos más y más linda.
¿No son acaso pruebas
de que algo anda estropeado en los relojes?
El tabaco y el whisky se pasean
por mi cuarto, les gusta
estar conmigo. Sin embargo
es increíble pensar que hace doce años
cumplí dos veces veinticinco.
Cuando tu mano viaja por mi pelo
sé que busca: las canas, vagamente
asombrada. Hay diez o doce,
tendrás un premio si las encontrás.
Voy a empezar a leer todos los clásicos
que me perdí de viejo. Hay que apurarse,
esto no te lo dan de arriba, falta poco
para cumplir trece años desde
que cumplí los cincuenta.
A los catorce pienso
que voy a tener miedo,
catorce es una cifra
que no me gusta nada
para decirte la verdad.
Julio Cortázar, Más allá del crepúsculo
sábado, 1 de julio de 2017
UN POEMA PARA JULIO
Para celebrar este mes de julio que hoy empieza, nada mejor que este poema de José de Zorrilla (1817-1893), insigne poeta y dramaturgo (el del Tenorio) romántico. Canta aquí a la siesta de julio.
LA SIESTA
Son las tres de la tarde, julio, Castilla.
El sol no alumbra, que arde; ciega, no brilla;
la luz es una llama que abrasa el cielo;
ni una brisa una rama mueve en el suelo.
El sol no alumbra, que arde; ciega, no brilla;
la luz es una llama que abrasa el cielo;
ni una brisa una rama mueve en el suelo.
Desde el hombre a la mosca todo se enerva;
la culebra se enrosca bajo la hierba;
la perdiz por la siembra suelta no corre,
y el cigüeño a la hembra deja en la torre,
Ni el topo de galvana se asoma a su hoyo,
ni el mosco pez se afana contra el arroyo,
ni hoza la comadreja por la montaña,
ni labra miel la abeja, ni hila la araña.
la culebra se enrosca bajo la hierba;
la perdiz por la siembra suelta no corre,
y el cigüeño a la hembra deja en la torre,
Ni el topo de galvana se asoma a su hoyo,
ni el mosco pez se afana contra el arroyo,
ni hoza la comadreja por la montaña,
ni labra miel la abeja, ni hila la araña.
El agua el aire no arruga, la mies no ondea,
ni las flores la oruga torpe babea;
todo el fuego se agosta del seco estío;
duerme hasta la langosta sobre el plantío.
Sólo yo velo y gozo fresco y sereno;
sólo yo de alborozo me siento lleno;
ni las flores la oruga torpe babea;
todo el fuego se agosta del seco estío;
duerme hasta la langosta sobre el plantío.
Sólo yo velo y gozo fresco y sereno;
sólo yo de alborozo me siento lleno;
porque mi Rosa
reclinada en mi seno,
duerme y reposa.
Voraz la tierra tuesta sol del estío;
mas el bosque nos presta su toldo umbrío.
Donde Rosa se acuesta brota el rocío,
susurra la floresta, murmura el río.
¡Duerme en calma tu siesta, dulce bien mío!
reclinada en mi seno,
duerme y reposa.
Voraz la tierra tuesta sol del estío;
mas el bosque nos presta su toldo umbrío.
Donde Rosa se acuesta brota el rocío,
susurra la floresta, murmura el río.
¡Duerme en calma tu siesta, dulce bien mío!
¡Duerme entretanto,
que yo velo: duerme,
que yo te canto!
que yo velo: duerme,
que yo te canto!
José de Zorrilla
¡FELICES SIESTAS JULIANAS!
(La imagen es una reproducción del cuadro Flaming June, pintado en 1895 por Sir Frederic Leighton)
lunes, 26 de junio de 2017
TE RECOMIENDO UN LIBRO
Recogemos en esta sección algunos títulos que han gustado mucho a algunos de vuestros compañeros. Quizá despierten también vuestra curiosidad y os apetezca leer alguno en casa, en la playa, en la piscina, la montaña...

"El protagonista, Leo, quiere jugar online a las damas chinas, solo que cometió un error... tecleó "quiero jugar a jugar" Desde entonces, un personaje misterioso, llamado Hal, le pone una serie de enigmas. Leo pedirá ayuda.
Recomendado a aquellos que gusten del misterio, la aventura y la intriga. Un libro excelente, a veces un poco aburrido."

"El protagonista, Leo, quiere jugar online a las damas chinas, solo que cometió un error... tecleó "quiero jugar a jugar" Desde entonces, un personaje misterioso, llamado Hal, le pone una serie de enigmas. Leo pedirá ayuda.
Recomendado a aquellos que gusten del misterio, la aventura y la intriga. Un libro excelente, a veces un poco aburrido."
domingo, 25 de junio de 2017
TE RECOMIENDO UN LIBRO
Recogemos en esta sección algunos títulos que han gustado mucho a algunos de vuestros compañeros. Quizá despierten también vuestra curiosidad y os apetezca leer alguno en casa, en la playa, en la piscina, la montaña...

"Este libro me ha causado una mezcla de sensaciones y emociones tanto por los personajes como por la historia. Xenia es una chica muy agradable, pero que necesita algo más que la impulse a sacar las mejores notas; por otro lado, el personaje de Ric necesita ayuda para poder llegar a ser todo lo que sueña, algo que, en las condiciones en que vive, es imposible.
Al principio de la historia me pareció muy interesante el personaje de Ric, cuando Xenia aun no sabía nada sobre él.
Libro recomendado, sobre todo, para jóvenes, para que puedan ver los riesgos de internet y la cantidad de adolescentes que cometen delitos.
Yo ya sé cómo se siente una víctima. En este libro también se puede llegar a entender la desesperación del delincuente en su búsqueda de una salida rápida para escapar del castigo impuesto."
viernes, 23 de junio de 2017
FUEGO EN LA NOCHE DE SAN JUAN
Hoy, como ya
sabéis, es noche de fuego purificador. Para celebrarlo, no vamos a encender
aquí una hoguera, porque sería peligroso, pero sí vamos a recurrir a un fuego muy artístico: la hoguera que aparece en la película de Carlos Saura El amor brujo (1986) rodada en colaboración con AntonioGades (1936-2004), quien fue autor de la coreografía. El ballet fue creado por el gran músico Manuelde Falla (1876-1946) en 1925. El libreto lo escribió Gregorio Martínez Sierra, o más bien
su mujer, María Lejárraga, que era quien le escribía las cosas (una de las injusticias machistas de nuestra historia cultural). En la obra se cuenta
la historia de los amores gitanos y trágicos de Candela y Carmelo.
Unimos, por lo tanto, la magia del fuego, la música, el ballet, el cine y la literatura. Disfrutadlo.
Aquí podemos ver y oír (con una calidad regular) la "Danza ritual del fuego". Baila la Compañía de Antonio Gades, con Cristina Hoyos como solista.
¡FELIZ NOCHE DE SAN JUAN!
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miércoles, 21 de junio de 2017
VERANO
Sí, hoy ha entrado el verano y, según los cálculos astronómicos, lo ha hecho exactamente a las 6:24 h., aunque según el termómetro está aquí desde hace algunas semanas, y de forma más que contundente.
La nueva-vieja estación durará 93 días y 15 horas. El cielo matutino estará dominado por Venus hasta mediados de agosto, cuando tomará el relevo Marte. En la noche, se nos mostrarán Júpiter y Saturno durante toda la estación. Asistiremos a dos eclipses: el 7 de agosto a uno parcial de luna, del que solo podremos ver desde España sus últimas fases; y el 21 del mismo mes un eclipse total de sol, aunque solo lo podremos ver en el ocaso, si es que lo vemos. La tradicional lluvia de estrellas de las Perseidas (las Lágrimas de san Lorenzo) recorrerá el cielo hacia el 12 de agosto.
Deseamos a todos que estos 93 días estén llenos de felicidad, lo cual solo será posible si la buscamos en las pequeñas cosas, en lo bueno que nos rodea, como el olor de los jazmines.
Para que no lo olvidéis, aquí queda este breve, pero intenso, poema de Juan Gil-Albert (1904-1994), poeta algo olvidado y merecedor del recuerdo.
AROMA
Alguien trajo jazmines y los puso
sobre una copa blanca frente al cielo
de la ventana azul mientras se oía
una ligera voz que nos anuncia:
ha llegado el verano.
La nueva-vieja estación durará 93 días y 15 horas. El cielo matutino estará dominado por Venus hasta mediados de agosto, cuando tomará el relevo Marte. En la noche, se nos mostrarán Júpiter y Saturno durante toda la estación. Asistiremos a dos eclipses: el 7 de agosto a uno parcial de luna, del que solo podremos ver desde España sus últimas fases; y el 21 del mismo mes un eclipse total de sol, aunque solo lo podremos ver en el ocaso, si es que lo vemos. La tradicional lluvia de estrellas de las Perseidas (las Lágrimas de san Lorenzo) recorrerá el cielo hacia el 12 de agosto.
Deseamos a todos que estos 93 días estén llenos de felicidad, lo cual solo será posible si la buscamos en las pequeñas cosas, en lo bueno que nos rodea, como el olor de los jazmines.
Para que no lo olvidéis, aquí queda este breve, pero intenso, poema de Juan Gil-Albert (1904-1994), poeta algo olvidado y merecedor del recuerdo.
AROMA
Alguien trajo jazmines y los puso
sobre una copa blanca frente al cielo
de la ventana azul mientras se oía
una ligera voz que nos anuncia:
ha llegado el verano.
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